Sobre la Revolución Humana La revolución humana contiene la clave de todos los cambios, en cada esfera de la existencia. No obstante, a algunos practicantes les cuesta entender exactamente a qué se refiere ese proceso y qué implica. Presidente Ikeda: "Revolucionar" significa "dar vuelta", e implica un cambio rotundo y drástico. El cambio gradual que uno tiene con el curso de los años, a medida que madura y crece, es parte de la evolución natural de la vida. Pero la revolución humana ocurre cuando uno trasciende el ritmo normal del crecimiento y experimenta un cambio rápido, para mejor. El proceso de la revolución humana se caracteriza por una mejoría marcada y sostenida, que nos permite seguir creciendo y desarrollándonos durante toda la vida e, incluso, la eternidad. Jamás nos topamos con un límite, con un callejón sin salida, en nuestro camino hacia el propio perfeccionamiento. La fe es el motor, la usina que alimenta, en forma constante, esa revolución humana. La revolución humana no es algo extraordinario ni alejado de nuestra vida cotidiana. Si me permiten, voy a darles ejemplos muy cercanos a todos. Digamos que hay un muchacho que se la pasa jugando y no estudia nunca. Un día, decide esforzarse para tener mejores posibilidades en la vida y se pone a estudiar en serio. Para él, eso es la revolución humana. O tal vez haya una mujer que sólo busca la felicidad de su familia en forma superficial. Se da por satisfecha con su vida, hasta que un día algo la hace pensar: "¿Y si esto que tenemos hoy no durara para siempre? Sería bueno que buscara una dicha más esencial y verdadera". Comienza a practicar el Budismo de Nichiren Daishonin y, a partir de esta filosofía, empieza a trabajar para que la felicidad de su familia sea absoluta. Allí está su revolución humana... O está el padre, que sólo piensa en su pequeño mundo: él, su familia y sus amigos. Un día, decide romper la cáscara de su realidad estrecha y extender una mano a alguien que está enfermo o sufriendo; piensa, seriamente, qué puede hacer para ayudar a esas personas a ser felices. Esto le hace participar en actividades orientadas a ese fin. Y allí está su revolución humana. Cuando alguien se recupera de una enfermedad muy grave, está haciendo una notable revolución humana. Cuando alguien malo comienza a ser considerado con los demás, eso es, para él, su revolución humana. Cuando alguien que trata mal a sus padres comienza a respetarlos y a amarlos, allí también estamos frente a su revolución humana. Dicho de otro modo, la revolución humana es alzar la mirada más allá del mundo cotidiano, restringido y pequeño, para tratar de abarcar algo más elevado, más profundo y universal. Este proceso no puede circunscribirse a un cambio específico. El término se aplica a cualquier acción que conduzca a un mejoramiento en el mundo interior de la vida humana. Lo importante es preguntarnos si estamos recorriendo un camino de crecimiento personal constante. Desde la Antigüedad, se han escrito incontables libros de esa naturaleza, y también obras concebidas para inspirarnos hacia la autosuperación y el mejoramiento interior. Si la revolución humana se pudiera lograr con sólo leer, si pudiésemos cambiar el Karma mediante el solo poder de las palabras, sería tan fácil... La SGI no busca doctrinas intelectuales abstractas, sino una revolución humana completa y real, un cambio que le permita a la gente transformar su actitud básica y su modo de pensar y vivir, hacia el bien supremo. La vida no es nada fácil... Hay muchos factores que determinan su rumbo: nuestra personalidad, las costumbres y el karma, la familia en la cual nos criamos... Es muy difícil liberarse de estos factores o influencias, que, a su vez, están todos muy relacionados entre sí. Y, por otro lado, la vida pasa en un abrir y cerrar de ojos. Muchos desperdician sus días corriendo de acá para allá, absortos en preocupaciones triviales y pequeñas, entregados a desvelos egoístas... Muchos nunca trascienden los seis estados inferiores de la vida: Infierno, Hambre, Animalidad, Ira, Tranquilidad y Éxtasis. Sin embargo, cuando decidimos romper este cascarón y tomar contacto con los estados de Bodisatva y Budeidad, cuando comenzamos a actuar de un modo más solidario y sincero en nuestra conducta cotidiana, estamos poniendo "en acto" nuestra revolución humana. En esencia, esta revolución ocurre cuando uno manifiesta su estado de Buda. Cuando fusionamos nuestra vida con la vida iluminada del Buda, podemos tomar contacto con la fuerza interior que posibilita la transformación más completa. |